{"id":285,"date":"2012-03-13T21:53:25","date_gmt":"2012-03-13T21:53:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.letrasdesatendidas.com.ar\/?post_type=portfolio&#038;p=285"},"modified":"2016-01-20T03:18:25","modified_gmt":"2016-01-20T03:18:25","slug":"cuando-el-dolor-no-es-tuyo-te-haces-y-hasta-ahi-nomas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.letrasdesatendidas.com.ar\/?p=285","title":{"rendered":"\u201cCuando el dolor no es tuyo te hac\u00e9s\u2026 y hasta ah\u00ed nom\u00e1s\u201d"},"content":{"rendered":"<p><a class=\"twitter-share-button\" href=\"https:\/\/twitter.com\/share\" data-url=\"http:\/\/www.letrasdesatendidas.com.ar\/?portfolio=cuando-el-dolor-no-es-tuyo-te-haces-y-hasta-ahi-nomas\" data-via=\"LetrasDes\">Tweet<\/a><br \/>\n<script>\/\/ <![CDATA[\n!function(d,s,id){var js,fjs=d.getElementsByTagName(s)[0];if(!d.getElementById(id)){js=d.createElement(s);js.id=id;js.src=\"\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\";fjs.parentNode.insertBefore(js,fjs);}}(document,\"script\",\"twitter-wjs\");\n\/\/ ]]><\/script><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Hugo Gonz\u00e1lez<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Cementerio de la Recoleta, ciudad de Buenos Aires<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay sol, pero las b\u00f3vedas generan sombra en los pasillos del Cementerio de la Recoleta. Pasaron algunos minutos de las siete de la ma\u00f1ana y el lugar est\u00e1 casi vac\u00edo. Casi vac\u00edo\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la calle principal del Cementerio hay un grupo de hombres uniformados sentados en un banco, conversando con mates de por medio. Uno de <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-292\" title=\"Cementerio de la Recoleta\" src=\"http:\/\/www.letrasdesatendidas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/DSC_3420-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/www.letrasdesatendidas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/DSC_3420-300x199.jpg 300w, https:\/\/www.letrasdesatendidas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/DSC_3420-1024x680.jpg 1024w, https:\/\/www.letrasdesatendidas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/DSC_3420-630x418.jpg 630w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>ellos es Hugo Gonz\u00e1lez, que tiene 60 a\u00f1os, y trabaja en cementerios desde que tiene 22. Primero, en el de la Chacarita, y hace ya siete a\u00f1os que est\u00e1 en el de la Recoleta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa necesidad tiene cara de hereje\u201d, expresa Hugo para definir en pocas palabras c\u00f3mo fue que termin\u00f3 en este trabajo. Es una tarea dif\u00edcil, ps\u00edquicamente complicada, porque al ser inhumador, tiene que enterrar cuerpos y est\u00e1 constantemente expuesto al dolor de las personas. \u201cEs embromado cuando ves llorar\u201d, dice, y agrega que nunca se acostumbra al sufrimiento de los otros: <strong>\u201cCuando el dolor no es tuyo te hac\u00e9s\u2026 y hasta ah\u00ed nom\u00e1s\u201d<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hugo Gonz\u00e1lez naci\u00f3 en Curuz\u00fa Cuati\u00e1, provincia de Corrientes. Cuando era chico, su mam\u00e1 muri\u00f3 y su pap\u00e1 lo abandon\u00f3, situaci\u00f3n que lo llev\u00f3 a venirse, solo, a vivir a Buenos Aires con tan solo nueve a\u00f1os de edad. \u201cMe hice solo en la calle\u201d, dice y explica que hay dos maneras de aprender en la vida: o con las ense\u00f1anzas de un maestro, o con los golpes del asfalto que te das viviendo en la calle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa vida me marc\u00f3 una conducta\u201d, asegura Hugo. Y esa conducta lo llev\u00f3 a perdonar a su pap\u00e1 que vino a Buenos Aires hace a\u00f1os para verlo. Explica que no puede juzgar lo que hizo su padre, y que tampoco sabe en qu\u00e9 condiciones viv\u00eda \u00e9l por ese entonces, que lo hicieron tomar la decisi\u00f3n de abandonarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" title=\"Hugo Gonz\u00e1lez\" src=\"http:\/\/www.letrasdesatendidas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/DSC_3427-1024x680.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"425\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Diego y yo estamos sentados en un banco de piedra que est\u00e1 empotrado al piso. Hugo est\u00e1 en frente nuestro, reposado en una silla t\u00edpica de oficina, con rueditas, que est\u00e1 bastante fuera de contexto. Cada tanto cambia de posici\u00f3n, se reclina hacia atr\u00e1s y apoya los pies en nuestro banco, justo al lado de donde est\u00e1 la pava con agua caliente y el mate, que luce una capa blanca de az\u00facar encima de la yerba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De repente alguien pregunta d\u00f3nde est\u00e1 uno de sus compa\u00f1eros. Y la respuesta es: \u201c\u00a1Est\u00e1 all\u00e1! En la puerta de la morgue\u2026\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cAc\u00e1 es el final, en el hospital ves a la persona sufrir\u201d, dice Hugo con tranquilidad. Sin embargo, en la rutina del inhumador no solo entran en juego los sentimientos, sino tambi\u00e9n la parte f\u00edsica. \u201cHay infecciones en los mismos lugares que vos est\u00e1s\u201d, expresa en relaci\u00f3n al contacto directo\u00a0con cuerpos que tal vez murieron por alguna enfermedad contagiosa, y por las condiciones en que trabajan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Les gustar\u00eda estar m\u00e1s prolijos vestidos, pero se conforman con los uniformes que tienen<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-289 alignright\" title=\"Cementerios\" src=\"http:\/\/www.letrasdesatendidas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/DSC_3495-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/www.letrasdesatendidas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/DSC_3495-300x199.jpg 300w, https:\/\/www.letrasdesatendidas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/DSC_3495-1024x680.jpg 1024w, https:\/\/www.letrasdesatendidas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/DSC_3495-630x418.jpg 630w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>. Parad\u00f3jicamente la uniformidad entre sus atuendos est\u00e1 regida s\u00f3lo por el color azul, ya que existen muchas disimilitudes entre la ropa de uno y otro. \u201cEsta parece que estuvo en Las Malvinas\u201d, dice\u00a0uno de sus compa\u00f1eros en tono de broma por lo vieja y rota que est\u00e1 su remera que tiene la inscripci\u00f3n \u201ccementerios\u201d en la espalda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada caj\u00f3n pesa aproximadamente 200 kilos, sin contar el peso del cuerpo que se encuentra en su interior. Los inhumadores deben colocarlos en b\u00f3vedas de ocho metros de profundidad con un m\u00e9todo manual a trav\u00e9s de sogas, realizando una fuerza pr\u00e1cticamente inhumana. \u201cHay herramientas que fabricamos nosotros mismos\u201d, dice Hugo con una mezcla de orgullo y resignaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cYo te llevo a la puerta de una b\u00f3veda y vas a decir: \u00ab\u00bfC\u00f3mo carajo hacen para tener coraje?\u00bb\u201d, me dice. Y a los pocos minutos, as\u00ed fue\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lleg\u00f3 la hora de verlos trabajar. Hay que sacar tres cajones de una b\u00f3veda, e inmediatamente Hugo y sus compa\u00f1eros toman un carro antiguo que consiste en una plataforma con cuatro ruedas, y una manija para arrastrarlo, y se dirigen hacia el lugar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00a1Vamos! \u00a1Vamos! \u00a1Levant\u00e1!\u201d, se escucha decir al que est\u00e1 metido adentro de la b\u00f3veda sujetando el caj\u00f3n con la soga, mientras otros dos que est\u00e1n arriba tiran para poder sacarlo. Un se\u00f1or que aparenta unos sesenta a\u00f1os de edad es el familiar de los difuntos, y observa la escena mientras espera que se termine el trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" title=\"Trabajo\" src=\"http:\/\/www.letrasdesatendidas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/DSC_3470-1024x680.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"425\" \/><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nosotros, miramos expectantes y algo sorprendidos, alejados por un par de metros. Hugo nos llama, y Diego se acerca sin dudarlo. Yo me quedo alejada y sigo viendo la escena, hasta que me gritan: \u201c\u00a1Ven\u00ed! Vos que sos corajuda, \u00a1Ven\u00ed!\u201d. Lentamente, me acerco y termino parada a un paso del agujero de la b\u00f3veda. Evidentemente mi miedo se nota, ya que mientras Diego filma de lo m\u00e1s entusiasmado, un compa\u00f1ero de Hugo no tarda en tocarme el hombro por atr\u00e1s, haciendo que yo pegue un grito. \u201c\u00a1Asust\u00e9 a la piba!\u201d, le dice a sus compa\u00f1eros con una sonrisa mientras yo intento recomponerme del susto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-295\" title=\"Cajones\" src=\"http:\/\/www.letrasdesatendidas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/DSC_3468-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/www.letrasdesatendidas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/DSC_3468-300x199.jpg 300w, https:\/\/www.letrasdesatendidas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/DSC_3468-1024x680.jpg 1024w, https:\/\/www.letrasdesatendidas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/DSC_3468-630x418.jpg 630w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Enseguida empieza a picar la garganta por el fuerte olor que invade el ambiente cuando los cajones salen a la superficie. \u201cEsto es perfume\u201d,\u00a0dice Hugo haciendo notar que en otras tantas situaciones el olor es significativamente m\u00e1s fuerte. El tercer caj\u00f3n que sacan es muy nuevo, parece haber sido enterrado hace poco tiempo, por lo que lo definen como \u201cun paquete de caramelos\u201d en comparaci\u00f3n con el resto. A veces, cuentan, se encuentran con cajones tan deshechos que deben \u201csacar de a pedacitos y meterlos en bolsas\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cIf you see our one hundred bill, you\u2019ll see the man who rests here: Julio Argentino Roca\u2026\u201d: Una gu\u00eda tur\u00edstica habla en ingl\u00e9s a un grupo de extranjeros que est\u00e1 recorriendo las tumbas m\u00e1s famosas del Cementerio de la Recoleta. Se trata de la otra cara de la muerte, que se asoma\u00a0a tan solo unos metros de donde los inhumadores trabajan. <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-287\" title=\"Hugo y sus compa\u00f1eros\" src=\"http:\/\/www.letrasdesatendidas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/DSC_3486-1024x680.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"425\" srcset=\"https:\/\/www.letrasdesatendidas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/DSC_3486-1024x680.jpg 1024w, https:\/\/www.letrasdesatendidas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/DSC_3486-300x199.jpg 300w, https:\/\/www.letrasdesatendidas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/DSC_3486-630x418.jpg 630w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los tres cajones ya est\u00e1n arriba del carro, y solo queda arrastrarlos. Hugo, junto a dos compa\u00f1eros, los traslada hacia un rinc\u00f3n del cementerio. Desde atr\u00e1s se los ve empujando juntos y por la inscripci\u00f3n \u201ccementerio\u201d que lucen en la espalda, parecen un equipo de f\u00fatbol, salvando las distancias, por supuesto\u2026 \u201cMa\u00f1ana viajan\u201d, dicen respecto a los cuerpos, ya que al otro d\u00eda ser\u00e1n trasladados a la Chacarita donde est\u00e1 el \u00fanico crematorio de Capital Federal.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" title=\"Cementerios\" src=\"http:\/\/www.letrasdesatendidas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/DSC_3493-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"199\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cTuve la suerte de conseguir un trabajo estable\u201d,\u00a0afirma Hugo, remiti\u00e9ndose a la \u00e9poca en que ten\u00eda 22 a\u00f1os y entr\u00f3 al Cementerio de la Chacarita. Compara con la inestabilidad que puede tener un trabajo en una oficina por las posibilidades de ser despedido, y lo\u00a0pone tranquilo\u00a0tener su \u201cplatita fija a fin de mes\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la tranquilidad estuvo ausente en su primer d\u00eda de trabajo por ese entonces. Eran las siete de la ma\u00f1ana en pleno invierno. Hugo confiesa que estaba bastante asustado. Ten\u00eda que caminar algunas cuadras dentro del Cementerio de la Chacarita desde una b\u00f3veda hasta una oficina para verificar un nicho, y apareci\u00f3 una mujer vestida de negro que le pidi\u00f3 fuego.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">&#8211; \u201c\u00a1\u00bfQu\u00e9 le dijiste?!\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">&#8211; \u201c\u00a1Qu\u00e9 le voy a contestar si ni siquiera pod\u00eda hablar del miedo!\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed y todo, Hugo pas\u00f3 m\u00e1s de la mitad de su vida trabajando en el cementerio. Ahora lo hace desde seis de la ma\u00f1ana hasta las doce del mediod\u00eda. Cuando sale, maneja un remis hasta las dos de la ma\u00f1ana para poder mantener a su familia: <strong>\u201cCuesta mucho, dejo mi vida\u2026\u201d<\/strong>, dice. Tiene cuatro hijos y seis nietos, y al nombr\u00e1rmelos, autom\u00e1ticamente se le dibuja una sonrisa en la cara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" title=\"Hugo\" src=\"http:\/\/www.letrasdesatendidas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/DSC_35051-1024x680.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"425\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hugo Gonz\u00e1lez cree que todos tenemos un dios. Por un momento guarda silencio y sus ojos claros se humedecen. <strong>\u201cPara m\u00ed, mi dios es mi vieja\u201d<\/strong>, dice emocionado. En el silencio del cementerio, expresa que \u201cel ser humano no tiene que tener rencor\u201d y que todo se paga antes de irnos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mira hacia su alrededor, y con convicci\u00f3n dice: <strong>\u201cDespu\u00e9s de todo, ac\u00e1 estamos en el mejor tribunal, \u00bfno?\u201d<\/strong>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><div class=\"video\"><div class=\"video-wrapper\"><iframe loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.youtube.com\/embed\/6Aa1mt1lDdc?rel=0\" width=\"640\" height=\"480\" frameborder=\"0\"><\/iframe><\/div><\/div><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tweet Hugo Gonz\u00e1lez Cementerio de la Recoleta, ciudad de Buenos Aires Hay sol, pero las b\u00f3vedas generan sombra en los pasillos del Cementerio de la Recoleta. Pasaron algunos minutos de las siete de la ma\u00f1ana y el lugar est\u00e1 casi vac\u00edo. 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